El presidente del Partido Popular de Cataluña y portavoz del PP en el Parlamento catalán, Alejandro Fernández, mantuvo ayer un encuentro digital con los afiliados y simpatizantes del PP de Boadilla en el que analizó cómo el proceso independentista catalán ha sido trasladado en la actualidad al Congreso de los Diputados, con el fin de debilitar al Estado.
Fernández hizo un repaso histórico de la evolución del separatismo, desde la ruptura del consenso constitucionalista emanado de la Transición, hasta el Plan de Cataluña 2000 de Jordi Pujol y la ruptura en 2003 de la unidad de los constitucionalistas con el pacto del Tinell, que excluía al PP de la posibilidad de cualquier acuerdo de gobierno tanto en la Generalitat como en el Estado.

Según recordó Fernández, la firma de este acuerdo entre el PSC y los nacionalistas de CIU y ERC, y la promesa del Estatut de Zapatero, dio alas al proceso independentista, situación que «la política del «apaciguamiento del nacionalismo» practicada por los distintos gobiernos de España no hizo sino acrecentar.»

En 2013 -según relató el político catalán- el separatismo da un nuevo paso adelante cuando el Parlamento catalán fue asediado por los activistas del 15M. Artur Mas se da cuenta «de que debía darle la vuelta a esa fuerza populista que les amenazaba desde el ámbito ideológico transformándola en una confrontación de toda la sociedad catalana contra el Estado central. Fue allí cuando se acuñó el célebre lema de «España nos roba».

En la actualidad, y tras el fracaso en 2017 del «procés» y el encarcelamiento de sus dirigentes se ha entrado en la nueva fase mediante el traslado del conflicto al Congreso de los Diputados. «Las distintas fuerzas del independentismo, en línea con Podemos, están trabajando en la desestabilización de la política española para lograr una redefinición del modelo de monarquía parlamentaria constitucionalista, para finalmente llevar a cabo la vía de la autodeterminación», explicó Fernández.

Por último, y respecto a la situación en la que la sociedad catalana afronta ahora sus elecciones autonómicas, Fernández se mostró esperanzado en que a pesar de «la espantada» hacia Madrid dada por Ciudadanos e Inés Arrimadas, tras ganar las elecciones en 2017, muchos catalanes empiezan a mirar al resto de España y a ser conscientes del alto precio que han tenido que pagar por el proceso independentista en términos de pujanza económica, ataques a la propiedad privada e inestabilidad.»